(El canibalismo en las religiones)
Mircea Eliade dijo a Claude-Henri Rocquet:
«Cuando se las sitúa dentro del conjunto del que forman parte, estas cosas terribles, grotescas y repulsivas recuperan su significado original, que era proporcionar un sentido a la vida capaz de incorporar el hecho inevitable de que toda vida implica necesariamente la muerte de otros; de que estamos condenados a matar para poder vivir.
Expresan la condición impuesta a la mente y al espíritu humanos por la historia: una condición trágica, sin duda, pero también sumamente creadora.
El enfrentamiento con el vacío, con la nada, con lo demoníaco, con lo inhumano, con la tentación de regresar al mundo animal: todas esas experiencias extremas y dramáticas constituyen la fuente de las más grandes creaciones espirituales del ser humano.
Porque, aun en medio de esas condiciones aterradoras, el hombre fue capaz de decir sí a la vida y de encontrar un sentido para su existencia.»
Y también:
«No vivimos en un mundo de ángeles ni de espíritus, pero tampoco en un mundo puramente animal. Estamos "entre" ambos.
Y creo que la confrontación con la revelación de este misterio conduce siempre a un acto de creación. Creo que el espíritu humano alcanza su máxima creatividad cuando se enfrenta a grandes pruebas.»
Prueba del laberinto (Ordeal by Labyrinth), pp. 124-125.




